Si tu sistema de calefacción no calienta como antes, los radiadores hacen ruidos extraños o notas que la caldera trabaja más de lo normal, es posible que haya aire acumulado en el circuito. En estos casos, debemos aprender cómo purgar una caldera porque nos ayudará a mejorar el rendimiento del sistema, ahorrar energía y evitar averías innecesarias.
Es un mantenimiento básico que permite liminar el aire acumulado dentro del circuito de la calefacción, así que vamos a ver todo lo que necesitas saber.
Por qué purgar la caldera
La presencia de aire dentro del circuito de calefacción es un problema bastante común, y es que con el uso diario, pequeñas burbujas pueden introducirse en el sistema, afectando directamente al funcionamiento de la instalación.
Cuando el aire se acumula, el agua caliente no circula correctamente, lo que provoca una distribución desigual del calor. Es decir, que los radiadores no van a calentar de forma uniforme o que va a haber zonas de la vivienda que tardan más en alcanzar la temperatura deseada. Además, no purgar la caldera puede generar:
- Un incremento del consumo energético
- Ruido en radiadores y tuberías.
- Desgaste prematuro de la bomba de circulación.
- Pérdida de eficiencia del sistema.
- Riesgo de averías en componentes internos.
Cómo purgar una caldera paso a paso
1. Apaga tu caldera

Lo primero siempre debe ser apagar completamente la caldera, ya que es fundamental que la instalación esté fría antes de comenzar el proceso para evitar quemaduras o daños en el sistema.
Además, trabajar con la caldera apagada permite que el aire acumulado se estabilice dentro del circuito, facilitando su eliminación durante la purga. Es recomendable esperar unos minutos tras apagarla para asegurarse de que el agua y los componentes internos han perdido temperatura.
2. Ten todo preparado
Antes de empezar, es importante tener a mano todas las herramientas necesarias para realizar la purga. Lo más habitual es que necesites un destornillador o llave de purga, un trapo o paño absorbente y un recipiente para recoger agua.
El trapo ayudará a evitar salpicaduras y protegerá la zona de trabajo, mientras que el recipiente permitirá recoger el agua que salga durante el proceso, así facilitarás el trabajo y no se ensuciará el suelo ni la caldera.
3. Purga los radiadores primero
Antes de purgar la propia caldera, es recomendable eliminar el aire acumulado en los radiadores, es sencillo y ayuda a mejorar la circulación del agua en todo el sistema.
Solo tienes que abrir la válvula de purga de cada radiador hasta que deje de salir aire y comience a salir agua de forma constante. Después, cierra la válvula y pasa al siguiente radiador. Si quieres verlo más en detalle, os aconsejamos leer este artículo sobre cómo purgar radiadores.
4. Purga la bomba de la caldera
Una vez que los radiadores están purgados, ya podemos pasar a la caldera y, para ello, debes localizar la válvula o tornillo de purga de la bomba, que normalmente se encuentra en la parte frontal o lateral de la bomba de circulación, aunque puede variar según el modelo. Cuando la localices:
- Afloja el tapón con cuidado.
- Deja que salga el aire acumulado.
- Es normal observar pequeñas burbujas al inicio.
- Mantén el purgador abierto hasta que el agua o combustible fluya sin aire.
Es importante que esto lo realicéis con cuidado y sin retirar completamente el tornillo para evitar pérdidas excesivas de agua o combustible.
5. Rellena el circuito

Después de purgar el sistema, es habitual que la presión de la caldera haya bajado. Por eso, el siguiente paso consiste en rellenar el circuito hasta alcanzar su presión normal, que en la mayoría de calderas suele estar entre 1 y 1,5 bares, pero siempre deberíais consultar el manual del fabricante.
Para rellenar el circuito tendrás que localizar la llave de llenado y abrirla lentamente, observando el manómetro hasta alcanzar la presión adecuada. Cierra la llave cuando el sistema esté en su nivel correcto, y ya estaría lista para volver a ponerse en funcionamiento.
¿Cómo purgar una caldera de gasoil?
El proceso para purgar una caldera de gasoil es similar al de otros sistemas, aunque presenta algunas particularidades que conviene tener en cuenta.
Este tipo de calderas utilizan un circuito de combustible que también puede acumular aire, lo que provoca fallos de arranque o pérdidas de rendimiento. Para purgar una caldera de gasoil correctamente debes seguir estos pasos:
- Apaga completamente la caldera y asegúrate de que esté fría antes de manipularla.
- Utiliza guantes y protege la zona de trabajo para evitar manchas o salpicaduras de combustible.
- Identifica el tornillo de purga del quemador o del circuito de alimentación.
- Coloca un recipiente debajo para recoger el gasoil que pueda salir.
- Afloja el purgador con cuidado.
- Pon en marcha la caldera durante unos segundos para expulsar el aire del circuito.
- Cuando el combustible salga sin burbujas, cierra el tornillo de purga.
- Reinicia la caldera y comprueba que funciona correctamente.
Todo esto es especialmente importante cuando el depósito se queda vacío o tras realizar tareas de mantenimiento en el circuito de combustible, ya que si el aire permanece en el sistema, el quemador puede bloquearse y la caldera dejar de funcionar correctamente.
¿Qué pasa si no se purga una caldera?
No hacer una purga periódica puede provocar diferentes problemas en tu caldera. Aunque al principio pueden parecer fallos menores, con el tiempo pueden derivar en averías más graves.
Uno de los síntomas más habituales es la pérdida de eficiencia térmica, ya que cuando el aire se acumula, el agua caliente no circula correctamente, lo que obliga a la caldera a trabajar más para alcanzar la temperatura deseada.
También es frecuente notar que los radiadores estén fríos en la parte superior, ruidos de gorgoteo en tuberías, un mayor consumo energético, desgaste de la bomba de circulación y posibles bloqueos en el sistema.
Además, un circuito con aire puede provocar sobrecalentamientos puntuales, lo que reduce la vida útil de la caldera y aumenta el riesgo de averías. Por eso, purgar la caldera forma parte del mantenimiento básico que permite garantizar un funcionamiento eficiente y seguro del sistema de calefacción.
Como ves, saber cómo purgar una caldera es una tarea sencilla que puede marcar una gran diferencia en el rendimiento del sistema de calefacción. Eliminar el aire del circuito mejora la distribución del calor, reduce el consumo energético y previene averías, así que sí puedes, hazlo.


