Cómo instalar un termo eléctrico

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La instalación de un termo eléctrico sigue una lógica bastante clara: elegir bien la ubicación, fijarlo correctamente, hacer las conexiones de agua, llenarlo antes de ponerlo en marcha y, por último, conectarlo a la corriente con todas las garantías. Además, no se trata solo de conseguir que funcione, se trata de que funcione bien, de que caliente el agua de forma eficiente y de que la instalación sea segura a medio y largo plazo.

Hoy vamos a explicar cómo instalar un termo eléctrico paso a paso, pero si primero tienes que quitar uno antiguo, aquí tienes este artículo: cómo vaciar un termo eléctrico.

¿Qué necesito para instalar un calentador de agua eléctrico?

Para instalar un calentador de agua eléctrico en condiciones necesitas tres cosas: el equipo adecuado, una instalación compatible y los materiales o accesorios necesarios para conectarlo de forma segura.

Lo primero, evidentemente, es el propio termo eléctrico, y aquí debes fijarte en la capacidad, el formato, la potencia y el tipo de instalación para el que está diseñado, ya que no es lo mismo un modelo compacto para un lavabo que un termo de 100 litros para una vivienda familiar.

También vas a necesitar una pared apta para soportar el peso del equipo lleno de agua. Un termo vacío ya pesa, pero lleno puede multiplicar bastante esa carga, por eso no vale cualquier tabique ni cualquier superficie. Si la pared no tiene suficiente resistencia, el riesgo es evidente.

A nivel de instalación, necesitas tener una toma de agua fría, una salida de agua caliente y una conexión eléctrica adecuada. Además, es habitual que hagan falta latiguillos, manguitos, válvula de seguridad, tacos resistentes, tornillos de fijación y, dependiendo del caso, cinta de teflón o selladores específicos para asegurar las uniones.

En muchos casos también es recomendable contar con herramientas básicas como taladro, llave inglesa, nivel, destornilladores, metro, y unas brocas adecuadas. Otro punto que no debes olvidar es la seguridad eléctrica, ya que el termo necesita una toma preparada para soportar su consumo, con protección adecuada y, preferiblemente, con conexión a tierra.

Cómo instalar un termo eléctrico paso a paso

cómo montar termo eléctrico

1. Ubicación

    Lo ideal es instalarlo sobre una pared estructural o, al menos, una pared que tenga capacidad suficiente para soportar el peso total del equipo lleno. Un termo de 80 litros o 100 litros cargado de agua no pesa precisamente poco, así que si lo cuelgas de un tabique débil o de una pared poco fiable, asumirás un riesgo innecesario.

    Además, conviene colocarlo cerca del punto de consumo, es decir, cerca del baño, la cocina o la zona donde más se va a utilizar el agua caliente, porque cuanto mayor sea la distancia entre el termo y el grifo o la ducha, mayor será la pérdida de calor por el recorrido y más tiempo tardará en llegar el agua caliente.

    También debes valorar que haya espacio suficiente para el mantenimiento. Se instala el termo encajado en un hueco imposible y luego, cuando toca revisarlo o cambiar una pieza, hay que desmontar medio mueble o media instalación. Lo ideal es dejar cierto margen para acceder a conexiones, válvulas y componentes.

    La ventilación, aunque en un termo eléctrico no es tan crítica como en otros sistemas, también puede ser relevante si va dentro de un armario o un espacio pequeño. Y por supuesto, evita zonas donde pueda estar expuesto a golpes, humedad excesiva o situaciones poco prácticas para el uso diario.

    2. Anclaje

      Tendrás que revisar las instrucciones del fabricante para conocer la distancia exacta entre los puntos de sujeción. Después, marca en la pared los agujeros con ayuda de un nivel, importante para que el termo quede recto y para que el reparto del peso sea correcto.

      Utiliza tacos y tornillos adecuados al peso del aparato y al tipo de pared, así que si el fabricante recomienda anclajes concretos, lo mejor es respetarlos. Si la pared es de hormigón o ladrillo macizo, la instalación será más fiable y si no lo tienes claro, conviene reforzar o replantear la ubicación.

      Antes de colgar el termo definitivamente, asegúrate de que los anclajes han quedado firmes. Cuando el aparato se llena de agua, el esfuerzo sobre la pared aumenta mucho.

      Montar un termo eléctrico sin prestar atención al sistema de fijación es uno de los errores más frecuentes. Y es de esos errores que pueden tardar en dar la cara, pero cuando la dan, lo hacen mal, así que mejor hacerlo bien desde el principio.

      3. Conexiones de agua

        Aquí tienes, por un lado, la entrada de agua fría y, por otro, la salida de agua caliente. Normalmente vienen identificadas en azul y rojo, respectivamente.

        La entrada de agua fría debe ir conectada correctamente y, además, incorporar la válvula de seguridad o grupo de seguridad que corresponda. Esta pieza es imprescindible porque protege el aparato frente a sobrepresiones y forma parte de una instalación segura. No es un accesorio opcional ni un detalle sin importancia.

        La salida de agua caliente, por su parte, llevará el agua ya calentada hacia los puntos de consumo de la vivienda, por lo que ambas conexiones deben quedar bien selladas para evitar fugas. Es habitual utilizar cinta de teflón en las roscas, siempre que el tipo de conexión lo permita, y apretar lo suficiente sin pasarse.

        Los latiguillos o flexibles deben ser compatibles con el diámetro y con la presión de trabajo de la instalación. Y conviene que queden bien posicionados, sin tensiones raras, sin curvas forzadas y sin quedar tirantes.

        Si estás revisando cómo instalar un termo eléctrico y llegas a este punto, quédate con la idea de que las conexiones de agua no son solo conectar un tubo azul y otro rojo, deben ser compatibles y seguras.

        4. Llenado

        Para llenarlo de agua, abre el paso de agua fría hacia el aparato. Al mismo tiempo, abre un grifo de agua caliente de tu casa, permitiendo que el aire del interior del termo vaya saliendo mientras el depósito se llena. Al principio escucharás aire y puede que el agua salga a trompicones. Es completamente normal.

        Debes esperar hasta que por el grifo salga un caudal continuo de agua, sin aire y sin interrupciones, que será la señal de que el termo ya está lleno.

        Este detalle es esencial porque un termo encendido sin estar lleno puede dañar la resistencia y esa es una forma bastante triste de estrenar una instalación.

        Aprovecha este momento también para revisar si hay fugas en las conexiones y, si ves una gota donde no debería haber nada, corrígelo antes de seguir. Un pequeño goteo hoy suele convertirse en una molestia bastante mayor mañana.

        5. Conexión eléctrica

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          El termo, idealmente, tendrá que estar conectado a una línea eléctrica adecuada, protegida y con toma de tierra. Dependiendo del modelo y de la instalación de la vivienda, puede ir enchufado a una base preparada para ello o conectado de forma fija. En cualquier caso, la alimentación debe cumplir con los requisitos del fabricante.

          Antes de dar corriente, conviene revisar una última vez que el aparato está correctamente lleno, puesto que una resistencia trabajando en seco dura muy poco y cuesta bastante más que dedicar medio minuto extra a comprobarlo.

          Una vez conectado, podrás ajustar la temperatura según las opciones del termo. No siempre hace falta ponerlo al máximo. De hecho, en muchos casos una temperatura moderada permite un buen equilibrio entre confort, consumo y conservación del equipo.

          Qué tener en cuenta al montar un termo eléctrico

          A la hora de montar un termo eléctrico, hay varios factores que conviene revisar, siendo la primera la compatibilidad de las conexiones. No todos los termos encajan exactamente con todas las instalaciones existentes, por lo que debes comprobar el diámetro de las tomas, el tipo de rosca, la disposición de las conexiones y si necesitas adaptadores, latiguillos nuevos o elementos adicionales.

          La segunda es verificar la capacidad. Aquí conviene pensar en el uso real que se va a dar al equipo. En una vivienda, lo más habitual es moverse entre 50 y 100 litros, aunque en algunos casos se puede llegar a 150 litros, dependiendo la elección del número de personas, de si el agua caliente se usa solo para ducha o también para cocina, y de los hábitos de consumo.

          También es importante fijarse en la potencia, en el tiempo de calentamiento, en el aislamiento del depósito y en la facilidad de mantenimiento. Un termo no es solo un depósito de agua caliente: es un equipo que va a trabajar cada día y cuyo rendimiento se nota en la factura y en la comodidad de uso.

          Otro detalle clave es el peso total una vez lleno, enlazando directamente con el tipo de pared y con el sistema de anclaje. Si eliges una capacidad elevada, el peso también sube, y eso obliga a ser todavía más cuidadoso con la fijación.

          Por último, conviene revisar la accesibilidad. A veces el termo se instala en un punto en el que cabe justo, pero luego acceder a la válvula, a las conexiones o al termostato se complica bastante.

          ¿Qué es mejor, colocar un termo eléctrico en vertical o horizontal?

          En principio, muchos termos están diseñados para instalarse en una posición concreta, por lo que lo primero que manda aquí es el fabricante. Si pone que el termo está hecho para ir en vertical, debe instalarse así. Y si el modelo admite montaje horizontal, entonces puede valorarse esa opción.

          Dicho esto, en general, el termo eléctrico vertical suele ser la opción más recomendable cuando hay espacio suficiente, porque normalmente está diseñado para favorecer una mejor estratificación del agua caliente, lo que ayuda a mantener un funcionamiento más eficiente. Además, suele ser la configuración más habitual y la que mejor encaja con muchos diseños de fábrica.

          El termo horizontal puede ser una solución muy útil si hace falta por espacio, por ejemplo, en falsos techos, encima de puertas o en zonas donde no hay altura suficiente para una instalación vertical. Ahora bien, debe ser un modelo preparado específicamente para esa posición.

          Por lo tanto, si puedes elegir entre ambas opciones y el modelo lo permite, la vertical suele ofrecer mejores resultados y una instalación más estándar.

          Ahora que ya sabes cómo instalar un termo eléctrico, te habrás dado cuenta que la clave está en entender el proceso completo: elegir una buena ubicación, asegurar un anclaje firme, hacer bien las conexiones, llenar el depósito antes de conectarlo y respetar siempre las condiciones del fabricante. ¡Hasta la próxima!

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