Si necesitas hacer mantenimiento, cambiar una pieza, revisar una fuga o directamente sustituir el equipo, es muy importante saber cómo vaciar un termo eléctrico antes de tocar nada.
Muchas personas se lanzan a desmontar un termo sin haber cerrado bien el suministro o sin saber exactamente por dónde sacar el agua acumulada, por lo que antes de empezar, lo mejor es entender qué estás haciendo, por qué debes hacerlo así y cuáles son los pasos que realmente importan, así que vamos a ello.
¿Es conveniente vaciar un termo eléctrico?
No siempre hay que vaciar un termo eléctrico, pero en muchas situaciones sí es recomendable, e incluso necesario. Por ejemplo, si vas a cambiar la resistencia, revisar el ánodo de magnesio, mover el equipo de sitio, sustituirlo por uno nuevo o hacer una limpieza en profundidad, vaciarlo es un paso imprescindible.
También puede ser conveniente si el termo ha estado mucho tiempo sin uso. Imagina una segunda vivienda en la que el aparato lleva meses parado, pues en estos casos, drenar el agua acumulada puede ayudarte a renovar el interior del depósito y evitar que el agua estancada se convierta en un problema.
Otra situación habitual aparece cuando sospechas que hay sedimentos acumulados dentro del calderín. En zonas con agua dura, la cal y otras partículas se van depositando con el tiempo en el fondo del termo. Eso puede reducir la eficiencia del aparato, hacer que tarde más en calentar y, a la larga, provocar averías. Vaciarlo no siempre elimina toda la suciedad interna, pero sí es el primer paso para un mantenimiento más completo.
Ahora bien, hay que aclarar algo importante: vaciar el termo por que sí, sin una razón concreta, no es necesario. De hecho, muchas personas creen que hacerlo de forma periódica alarga la vida útil del aparato por sí solo, y no es exactamente así.
Cómo cortar el agua de un termo eléctrico
Lo primero que debes localizar es la llave de paso del agua fría que alimenta el termo. En la mayoría de instalaciones, esta llave está situada justo en la entrada del aparato, normalmente en la parte inferior. Suele estar conectada al tubo de entrada de agua fría, que en muchos termos se identifica con el color azul. Si tu instalación no tiene una llave específica en el propio termo, tendrás que cerrar la llave general de la vivienda o la llave del circuito correspondiente.
Este paso es más importante de lo que parece, mucha gente se pregunta cómo cortar el agua de un termo eléctrico y piensa que basta con cerrar cualquier llave cercana, pero no. Lo que necesitas es interrumpir el paso de agua hacia el termo, no simplemente cerrar un grifo del baño o la cocina.
Una vez localizada la llave, ciérrala completamente, haciéndolo con suavidad, pero asegurándote de que queda bien cerrada y después, puedes comprobar que el paso está realmente cortado abriendo un grifo de agua caliente. Si al cabo de unos segundos deja de salir agua con presión constante, es una buena señal. Puede salir algo del agua que ya estaba en la instalación, pero no debería mantenerse el caudal como antes.
Cómo se vacía un termo eléctrico paso a paso
1. Corta el agua que va al termo

El primer paso es cortar el agua como os hemos explicado, no empieces a desmontar tubos ni a tocar conexiones si antes no has cortado el suministro.
Si el aparato sigue recibiendo agua, el vaciado será incompleto o directamente imposible y además, trabajarás con más presión en la instalación, lo que aumenta el riesgo de salpicaduras y escapes.
2. Desenchúfalo
Después de cortar el agua, toca cortar la corriente. Desenchufa el termo eléctrico o desconéctalo desde el cuadro eléctrico si está conectado de forma fija. Aunque no vayas a manipular directamente el sistema eléctrico, estás trabajando con un aparato que combina electricidad y agua, así que la seguridad va primero.
Además, si el agua del interior está caliente, conviene dejar pasar un poco de tiempo antes de vaciarlo, así evitas quemaduras y haces el proceso mucho más cómodo. Hay quien intenta drenar el termo nada más apagarlo, pero si llevaba rato funcionando, el agua puede salir a una temperatura bastante alta.
Desconectar el equipo también protege sus componentes, ya que si el termo se queda sin agua y, por algún motivo, vuelve a activarse, la resistencia puede dañarse.
3. Abrir 1 o 2 grifos de agua caliente de casa
Abre uno o dos grifos de agua caliente de la vivienda, preferiblemente en un punto cercano al termo o en el baño y la cocina. ¿Para qué sirve esto? Para que entre aire en el circuito y se rompa el vacío que impediría que el agua saliera con normalidad.
Piensa en una botella llena de líquido, si intentas vaciarla sin dejar entrar aire, el líquido sale a trompicones. Con el termo pasa algo parecido, al abrir los grifos de agua caliente, facilitas la circulación del aire y permites que el drenaje sea más fluido.
4. Drena el agua del termo
Según la instalación, el agua del termo puede drenarse a través del grupo de seguridad, mediante una válvula de vaciado o soltando una conexión específica. En muchos casos, la forma más habitual consiste en usar la válvula del grupo de seguridad para que el agua salga poco a poco.
Lo ideal es conectar una manguera o preparar cubos, barreños o recipientes grandes para recoger el agua. Ten en cuenta que el termo puede almacenar entre 30, 50, 80, 100 o incluso más litros, así que no estamos hablando de una cantidad pequeña. Si no planificas bien la salida del agua, el suelo te lo va a recordar.
Haz el drenaje con calma, a veces el agua empieza a salir con poca fuerza, especialmente si todavía falta aire en el circuito o si hay restos de sedimentos que dificultan la salida. Si ves que el proceso va lento, revisa que los grifos de agua caliente sigan abiertos y que la entrada de agua esté bien cerrada.
5. Soltar el flexible de salida del termo en color rojo

En muchos termos, la salida de agua caliente está identificada con el color rojo. Una vez has empezado a drenar y has realizado los pasos anteriores, puede ser necesario soltar el flexible de salida para facilitar la entrada de aire y terminar de vaciar el depósito por completo.
Este paso hay que hacerlo con cuidado, por lo que antes de aflojar el flexible, asegúrate de que ya no hay presión en el sistema. Si todavía la hay, podrías llevarte una sorpresa con un buen chorro inesperado.
Esto te será útil porque ayuda a que el agua restante salga mejor y evita que quede retenida por efecto vacío en el interior del termo. En otras palabras, es una forma de completar el vaciado cuando parece que ya no sale más agua, pero sospechas que aún queda parte dentro.
¿Cómo saber si un termo está vacío?
La primera pista es muy simple: deja de salir agua por el punto de drenaje. Si has abierto la válvula, soltado la conexión correspondiente o preparado la salida del agua y ves que ya no cae nada, es una buena señal aunque aún no te fíes demasiado.
Otra forma de comprobarlo es observar si el aparato ha perdido peso. Esto se nota sobre todo cuando se va a desmontar un termo mural, ya que un depósito lleno pesa muchísimo más que uno vacío, y esa diferencia se percibe enseguida.
También puedes revisar el caudal en los grifos de agua caliente que habías dejado abiertos. Si ya no sale nada de agua y solo entra aire, eso indica que el circuito se ha vaciado bastante. No obstante, dependiendo de la instalación, puede quedar una pequeña cantidad residual en el fondo del depósito o en algunas conexiones.
En algunos casos, mover ligeramente el termo o aflojar con cuidado una conexión adicional permite confirmar si queda agua retenida. Si al hacerlo sale un pequeño resto, todavía no estaba completamente vacío.
Cómo llenar el termo eléctrico de nuevo
Después del mantenimiento, la reparación o la limpieza, llega el momento de dejar el equipo listo para funcionar otra vez. Lo primero es volver a conectar los elementos que hayas soltado. Si has desconectado el flexible rojo de salida, vuelve a colocarlo bien y asegúrate de que queda firmemente ajustado, además de revisar también cualquier válvula o pieza que hayas manipulado durante el vaciado.
Después, cierra el punto de drenaje si lo habías abierto y ahora sí, abre de nuevo la llave de entrada de agua fría al termo. Hazlo despacio, sin prisas, y en ese momento, el depósito comenzará a llenarse. Para saber cuándo está lleno, deja abierto un grifo de agua caliente de la vivienda. Al principio saldrá aire mezclado con agua a trompicones, pero es normal no te preocupes. Cuando el agua empiece a salir de forma continua y estable, significará que el termo ya se ha llenado.
Nunca enchufes el termo antes de asegurarte de que está completamente lleno, ya que si la resistencia funciona sin agua alrededor, puede quemarse. Cuando compruebes que el agua caliente sale con normalidad por el grifo, cierra el grifo, revisa que no haya fugas en las conexiones y solo entonces vuelve a enchufar el aparato o conecta la corriente desde el cuadro eléctrico.
A partir de ahí, el termo necesitará un tiempo para calentar el agua de nuevo, que dependerá bastante de la capacidad del depósito y de la potencia del equipo.
Saber cómo vaciar un termo eléctrico y cómo llenarlo después no solo te ayuda en tareas puntuales, también te da más control sobre el mantenimiento del equipo, te permite actuar con mayor seguridad y te evita cometer errores bastante comunes.
Si tu termo pierde agua, hace ruidos extraños, tarda demasiado en calentar o necesitas revisarlo por dentro, este procedimiento puede sacarte de dudas. Y si en algún momento ves que la instalación es compleja, hay piezas deterioradas o no consigues cortar bien el agua, lo más sensato es contar con un profesional.


